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NUEVA TEJA ROMANA PARA SAN MIGUEL DE LILLO Y SAN SALVADOR DE VALDEDIÓS EN OVIEDO Y VALDEDIOS, ASTURIAS

SML detalles cubierta

PROYECTO: OBRAS DE RESTAURACIÓN EN SAN MIGUEL DE LILLO
situación MONTE NARANCO, OVIEDO
fecha de proyecto: 2009
fecha de comienzo obra: FEBRERO DE 2011
fecha de terminación obra: JULIO DE 2011
arquitecto: FERNANDO NANCLARES FERNÁNDEZ
arquitecto técnico: EDUARDO BÁRZANA COCA
promotor: CONSEJERÍA DE CULTURA Y TURISMO DEL GOBIERNO DEL PRINCIPADO DE ASTURIAS
empresa constructora: TÉCNICAS PARA LA RESTAURACIÓN Y CONSTRUCCIONES, S.A. (TRYCSA)

PROYECTO: BÁSICO Y DE EJECUCIÓN DE RESTAURACIÓN DE LA IGLESIA DE SAN SALVADOR DE VALDEDIÓS. 1ª FASE
TIPO DE PROMOCION: PÚBLICA.
EMPLAZAMIENTO: VALDEDIÓS. VILLAVICIOSA.
PROMOTOR: CONSEJERÍA DE CULTURA Y TURISMO DEL PRINCIPADO DE ASTURIAS
OBRAS QUE COMPRENDE: RESTAURACIÓN DE CUBIERTAS, REVESTIMIENTOS EXTERIORES DRENAJES Y CONSOLIDACIÓN DE LA CAPILLA DE LOS OBISPOS.
PLAZO DE EJECUCIÓN: 8 MESES. Comienzo de las obras en abril de 2010.
PRESUP. DE LICITACIÓN: 493.133,69 Euros
EMPRESA CONTRATISTA
TÉCNICAS DE ARQUITECTURA MONUMENTAL S.A. (ARTEMON)
Luisa Mª Fernández Sánchez (Arquitecta-Jefe de Obra)
Eduardo Soto Díaz (Encargado de Obra)
TÉCNICOS PARTICIPANTES
Florentino Rodríguez Paredes (Aparejador y Coordinador de Seguridad). Dirección de obra
Sergio Ríos González (Arqueólogo). Seguimiento arqueológico e informe sobre actuación arqueológica en el entorno del Conventín.
Araceli Rojo Álvarez (Geóloga de GEA). Empresa que hizo el seguimiento petrológico y el informe previo sobre el estudio de materiales y estado de alteración.
Jesús Puras Higueras (Restaurador). Informe sobre el estado de las pinturas. Intervenciones previas de consolidación.
Juan Ignacio de la Vega Menéndez (Geólogo). Estudio geológico, geotécnico e hidrogeológico del entorno de San Salvador de Valdediós, Santa María y el Monasterio.
Juan José del Coz Díaz (Profesor Titular del Departamento de Construcción e Ingeniería de Fabricación). Estudio de rehabilitación de la bóveda de la Capilla de los Obispos.
Enrique Escudero Fernández (Nombrado por la Consejería de Cultura y Turismo como Coordinador de las obras de Restauración del Conventín).
Arquitecto adscrito al Servicio de Conservación, Archivos y Museos.


OBRAS DE RESTAURACIÓN EN LA IGLESIA DE SAN MIGUEL DE LILLO, MEMORIA

Testimonios documentales asignan la construcción de la iglesia a Ramiro I (842-850).
El inmueble fue declarado Monumento en 1885 y en 1985 fue incluido en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Está emplazado en la ladera del Monte Naranco en las cercanías de la ciudad de Oviedo, en el lugar de Lillo. En el mismo lugar, a unos 220 m, se encuentra Santa María del Naranco, de fundación coetánea.
El edificio que se conserva es un fragmento del original, que sufrió un derrumbe a mediados del siglo XI o principios del siglo XII, fecha aproximada en que se levantó el cuerpo medieval que lo cierra por el este, a modo de ábside.

De los datos proporcionados por las excavaciones del Instituto Arqueológico Alemán, realizadas en 1989-1990, se deduce que el edificio original tuvo unas medidas exteriores aproximadas de 20 x 10 m. Lo que hoy se conserva en pie, un fragmento de unos 6 x 10 m, corresponde al antecuerpo y a un tramo del cuerpo principal de la iglesia.

El inmueble obedece a un plan geométrico riguroso y culto, ambicioso en cuanto que se propone, con muros relativamente esbeltos y columnas, alcanzar una gran altura en los espacios principales, 11 m en la nave central, 9 m en las bóvedas transversales y 6,80 m en las naves laterales. Esa sucesión escalonada de bóvedas responde a un sabio planteamiento constructivo, en el que las bóvedas transversales, y los cuerpos extremos de la tribuna y del ábside, actuarían como contrarrestos, y también a un interesante proyecto formal y volumétrico cuyo magnífico resultado es aún hoy perceptible.
En el proyecto de restauración se contempló la renovación de las cubiertas con el fin de introducir lámina impermeable transpirable e implantar un tejado del tipo romano, basado en las evidencias de que ése fue el modo de cubrición original del monumento. La operación del tejado se propuso no solo como una cuestión arqueológica o de imagen, lo cual es importante, sino también porque el nuevo sistema puede aportar mejores prestaciones técnicas ya que, siendo la tégula de mayores dimensiones y mejor estabilidad que la teja curva tradicional, permite un mayor vuelo de las tejas de alero, lo que redundará en una menor carga de agua de lluvia sobre los muros.

No se trató de reproducir literalmente un tejado romano con todo su repertorio de elementos, tégulas, ímbrices, antefijas, acróteras, gárgolas…, sino de definir los elementos mínimos, tégula e ímbrice, con los que se pudiese componer una variante del tejado tradicional. No se pretendió, por lo tanto, la reconstrucción arqueológica, imposible por otra parte, sino una analogía tipológica que fuese capaz de evocar una parte importante de los elementos de la construcción original y, por lo tanto, de la imagen que pertenece al monumento. La operación se basó también en el convencimiento de que las prestaciones técnicas del tejado “romano” superan a las del tejado “árabe”.

La tégula tiene una anchura de 33,5 cm y una longitud de 47 cm. Se quiso que los ímbrices se alinearan con las tégulas. Este criterio obligó a realizar el solape entre ímbrices en la misma zona de encabalgamiento de las aletas de las tégulas por lo que debió realizarse un corte escalonado en el ímbrice que le permitiera salvar el escalón entre tégulas.



OBRAS DE RESTAURACIÓN DE LA IGLESIA DE SAN SALVADOR DE VALDEDIÓS. 1ª FASE, MEMORIA
Por parte de la Consejería de Cultura y Turismo del Principado de Asturias se me encarga la asistencia para la redacción del proyecto básico y de ejecución de la primera fase consistentes en la restauración de cubiertas, estanquidad de los paramentos exteriores incluyendo la limpieza de los mismos con eventual consolidación superficial, aplicación de morteros de junta y tratamiento de protección, drenajes y consolidación de la Capilla de los Obispos de la iglesia prerrománica de San Salvador de Valdediós, en Villaviciosa.

Las intervenciones previstas en esta primera fase han tenido que ver con dotar al monumento de mejoras en cuanto a la seguridad estructural y de protección de la humedad exterior, que son además parte de las previstas por el PLAN DIRECTOR SOBRE LOS MONUMENTOS DEL PRERROMÁNICO ASTURIANO, redactado por los arquitectos Antonio González Capitel y Fernando Nanclares Fernández.

Como paso previo a la toma de decisiones o de propuestas para la ejecución del proyecto de restauración se realizaron diversos estudios previos, bien por encargo directo de la propia Consejería o bien por parte del que suscribe, que tuvieron que ver con el estudio petrológico de materiales y su estado de alteración, informe sobre los estucos y pinturas, catas arqueológicas en la cubierta, estudio sobre la geotecnia, geología e hidrogeología del entorno, previa la información arqueológica del lugar, así como el estudio estructural para la restauración de la bóveda de la Capilla de los Obispos.

De manera resumida para este artículo nos vamos a referir a la intervención en la cubierta con la renovación del material de cobertura con teja artesanal del tipo romano.

La iglesia presentaba problemas de deterioro en gran parte de las cubiertas produciendo humedades importantes en algunas dependencias del interior principalmente paramentos verticales, y también un incremento de la humedad perjudicial para los estucos y pinturas. El mal estado era visible desde el exterior con tejas desplazadas, mal asiento de las mismas, roturas y presencia de colonizaciones biológicas.

Durante la realización de las obras se llevó a cabo por el arqueólogo Sergio Ríos González el examen de las cubiertas observando que conservaban significativos elementos pertenecientes a épocas fundacionales del edificio. Interés especial revistieron las losas de hormigón romano que configuran las aguadas de las cubiertas, presentando un magnífico estado de conservación.

Igualmente se hicieron visibles varias piezas que sin duda pertenecen a la época altomedieval, presentando especial relevancia la doble hilada de tégulas e ímbrices aparejados con mortero que configuran el remate oriental de las aguadas de las naves Norte y Sur.

También aparecieron abundantes restos de tégulas en la hilada superior del friso de ladrillo que conforma el alero sobre la imposta de piedra que recorre todo el edificio.

Por último los nuevos datos aportaron una secuencia muy interesante en las losas o encapotados de hormigón romano que conforman el trasdós de las bóvedas, unas sin encapotados, otras con encapotados originarios y otras con encapotados secundarios.

Una vez realizados los estudios de las cubiertas en cuanto a los elementos situados sobre las bóvedas, se propuso la ejecución de una cubierta acabada con “copias” de piezas cerámicas, reproducción de tégulas ejecutadas artesanalmente que cubran los distintos faldones de la cubierta, rematados con ímbrices a modo de cobijas. En la cubierta, como ya indicamos anteriormente, existen restos e hiladas completas en los de faldones de la cubierta con esta solución, como se puede apreciar en las fotos.

Se tomaron medidas y se hizo un croquis de una pieza existente en el Monasterio de Valdediós. Se propone el estudio y análisis de las tégulas e ímbrices existentes para definir en función de los mismos la composición material de las nuevas piezas, su geometría, su textura y tonalidad, siempre lógicamente incorporando las mejoras en cuanto a sus características mecánicas, de permeabilidad y de resistencia a las heladas necesarias para cumplir con las normativas y calidades exigibles. Así mismo se analizaron otras piezas y restos encontrados en distintas excavaciones arqueológicas tanto en Asturias como en el resto de España.

Previo a la elaboración de las piezas y a partir de los croquis de las mismas, se realizaron en CAD en 2D y 3D imágenes de las mismas para la posterior realización de modelos a escala real y la posterior producción en resina en la máquina de mecanizado de los laboratorios de la Fundación Prodintec en Gijón.

Este proceso se realizó en colaboración y coordinación con el arquitecto Fernando Nanclares Fernández, que en ese momento estaba realizando el proyecto de restauración de la iglesia prerrománica de San Miguel de Lillo a la que se le iba a incorporar la misma solución de cubierta.

Del análisis de estas piezas en lo que respecta a sus espesores, geometrías, detalles de pestañas o rebordes laterales y de las entalladuras así como de los solapes entre tégulas e ímbrices, se matizaron cuestiones formales y dimensionales. Una vez definidas las piezas se realizaron muestras para definir el tono y la textura de las mismas. El tono anaranjado que se decidió es el que presentan la mayor parte de los restos de piezas encontradas.

Posteriormente la empresa adjudicataria de las obras, Técnicas de Arquitectura Monumental S.A. (ARTEMON), encargo a la alfarería Juan Núñez Tenorio de Bailen su elaboración artesanal.

Previo a la colocación de las tejas sobre las losas de hormigón se colocó una lámina impermeable y transpirable y sobre ésta se colocó una malla reticular de fibra de vidrio sobre la que se echó un mortero bastardo de regularización para recibir cada una de las tégulas.

Se realizaron los replanteos necesarios para una correcta colocación y se estudiaron las distintas soluciones de encuentros y de remates con los sillares de los acroterios, con el testero Este de la nave central, el de las dependencias laterales con las naves laterales, etc. Además de las tégulas e ímbrices se elaboraron las piezas especiales de remate del alero y la pieza de cumbrera.

Para la realización de estas obras y asegurar la estanqueidad total durante el desarrollo de las mismas se colocó un andamiaje con cubierta estanca que cubrió la totalidad de la iglesia, con lo que se pudieron realizar con la máxima seguridad e integridad del monumento las obras de desmontaje, estudio y montaje de las cubiertas sin tener en cuenta las previsiones meteorológicas.

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